Al fin la hoja en blanco. El espacio que ansío para vaciar todo lo que llevo en mí.
Hoja en limpio, lienzo que limpia el vómito que me provoca ser servil, hacer por otros lo que a ellos les corresponde.
Estoy harta de ser para otros el ángel, la ayuda, el apoyo, casi la incondicional.
Estoy cansada de ser, pensar, hacer, vivir para otros.
Estoy harta de complacer calladamente, de adivinar el pensamiento para complacer.
Es frustrante para mí el ver cómo otros con menos experiencia que yo en lo académico intelectual, otros que no han picado piedra como yo se atrevan a hacer cosas que yo sé que puedo hacer y que por miedo a equivocarme, a errar, a fracasar no las hago.
Ya me cansé de sentirme menos, de hacerme menos, de autohumillarme, de autodegradarme, de autodescalificarme, de autocompadecerme, de mi autolástima.
Todo tiene un límite y creo que por fin estoy llegando al mío. Con tantos estudios, con tanta experiencia en la investigación, con tantas historias por contar, por tanto qué criticar y comentar, con tanto por exponer y compartir de mi pensar y yo muerta en vida. Piedra seca, como la pomez. No peso...
Y digo que no peso porque soy "un ángel", invisible. Nadie me ve, nadie me oye.
Pero ya es hora de que yo hable y me escuchen, es hora de que yo me mueva y me vean.
Es hora de volver a mí, de volver en mí. De ser dueña de mí y volver por lo mío, por eso que siempre he tenido en mí y conmigo pero que yo misma he tenido intácto, olvidado, como perdido.
Es hora de vivir, de caer y levantarme. De hablar, tartamudear y enseguida hablar fuerte y claro.
Es hora de que yo me diga qué quiero, cómo lo quiero y darme todo lo que me debo y más.
Ni un minuto más de conceciones para nadie. Ahora gobierno yo, decido yo y me sirvo yo.
Hoy que he recuperado mi correo gmail, mis blogs... mi yo, mi ser.
Yo.
martes, 27 de noviembre de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)